A la pàgina 21 del text de "Execució de projectes" de José Ramón Rodrígez ve una reflexió molt curiosa de les diferents accepcions que hi ha en anglès del que naltros anomenam "problemes":
concern: és una preocupació, una cosa que algun dia podria convertir-se en un issue.
issue: una cosa que requereix la nostra atenció i val la pena ocupar-se.
problem: cosa molt seriosa, només passa excepcionalment i supera el nostre control ("Houston, we have a problem...")
De manera que la gestió del issues és important per si de cas un dia es converteixen en un problema.
És tota una filosofia de vida: la gent en compres de pre-ocuparse, s'ocupa.
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jueves, 19 de diciembre de 2013
jueves, 4 de octubre de 2012
Los versos dorados (o áureos) de Pitágoras
Atribuido a Lisis, un alumno de Pitágoras, parece ser un resumen de la forma de vida que profesaban los pitagóricos.
Hay muchas versiones en Internet pero me quedo con esta. El original está escrito en hexámetro dactílico que es un tipo de verso de la poesía griega. La traducción está sacada del libro Les Vers Dorés de Pythagore de Fabre-d’Olivet, Éditions L’Age d’Homme, Collection Delphica, 1991. Traducción del francés por M.A.Aguirre.
RINDE a los Dioses inmortales el culto consagrado;
Guarda después tu fe (2): Reverencia la memoria De los Héroes bienhechores, de los Espíritus semi-Dioses (3).
PURIFICACIÓN.
Sé buen hijo, hermano justo, esposo cariñoso y buen padre (4).
Escoge por amigo, al amigo de la virtud;
Cede a sus suaves consejos, instrúyete por su vida,
Y por un daño ligero no le dejes nunca (5);
Si lo puedes al menos: pues una ley severa Sujeta la Potestad a la Necesidad (6).
Se te ha dado sin embargo combatir y vencer
Tus locas pasiones: aprende a dominarlas (7).
Sé sobrio, activo y casto; evita la cólera.
En público, en secreto no te permitas nunca
Nada malo; y sobretodo respétate a ti mismo (8).
No hables ni hagas nada sin haber reflexionado.
Sé justo (9).
Acuérdate que un poder invencible
Ordena morir (10); que los bienes, los honores
Fácilmente adquiridos, son fáciles de perder (11).
En cuanto a los males que arrastra consigo el Destino,
Júzgalos tal cual son: sopórtalos; y trata,
En lo que puedas, de dulcificar sus rasgos:
Los Dioses, a los más crueles, no han entregado a los sabios (12).
Como la Verdad, el Error tiene sus amantes:
El filósofo aprueba, o reprueba con prudencia;
Y si el Error triunfa, se aleja; espera (13).
Escucha, y grava en tu corazón mis palabras:
Cierra el ojo y el oído a la prevención;
Recela del ejemplo ajeno; piensa por ti mismo (14):
Consulta, delibera, y escoge libremente (15).
Deja los locos quehaceres sin fin, sin causa.
Debes, en el presente, contemplar el porvenir (16).
Lo que no sepas, no pretendas hacerlo.
Instrúyete: todo se concede a la constancia, al tiempo (17).
Vigila tu salud (18): dispensa con medida,
Al cuerpo los alimentos, al espíritu el reposo (19).
Hay que evitar demasiados o demasiados pocos cuidados; ya que la envidia,
A uno y otro exceso, se ata igualmente (20).
El lujo y la avaricia tienen consecuencias semejantes.
Es necesario escoger en todo, un medio justo y bueno (21).
Que nunca el sueño cierre tus párpados,
Sin haberte preguntado: ¿Qué he omitido? ¿Qué he hecho? (22)
Si está mal, abstente: si está bien, persevera (23).
Medita mis consejos; ámalos; síguelos todos:
A las divinas virtudes podrán conducirte (24).
Lo juro por aquel que gravó en nuestros corazones,
La Tétrada sagrada, inmenso y puro símbolo,
Fuente de la Naturaleza, y modelo de los Dioses (25).
Pero que ante todo, tu alma, fiel a su deber,
Invoque con fervor a estos Dioses, cuyos socorros
Pueden únicamente acabar tus obras comenzadas (26).
Instrúyete por ellos, entonces nada te engañará:
De los diferentes seres sondearás la esencia;
Conocerás de Todo el principio y el fin (27).
Sabrás, si el Cielo lo quiere, que la Naturaleza,
Semejante en todo, es la misma en todo lugar (28).
De manera que iluminado sobre tus derechos verdaderos,
Tu corazón no se alimentará de vanos deseos (29).
Verás que los males que devoran a los hombres,
Son fruto de su elección (30); y que estos desdichados
Buscan lejos de ellos los bienes de los que llevan la fuente (31).
Pocos saben ser dichosos: juguetes de las pasiones,
zarandeados por el vaivén de las olas,
En una mar sin orilla, dan vueltas, cegados,
Sin poder resistir ni ceder a la tempestad (32).
¡Dios! los salvarías abriéndoles los ojos... (33).
Pero no: corresponde a los humanos, cuya raza es divina,
Discernir el Error, ver la Verdad (34).
La Naturaleza les sirve (35). Tú que la has penetrado,
Hombre sabio, hombre dichoso, respira en el puerto.
Pero observa mis leyes, absteniéndote de las cosas
Que tu alma debe temer, distinguiéndolas bien;
Dejando en el cuerpo reinar a la inteligencia (36):
A fin de que, elevándote en el Éter radiante,
Al seno de los Inmortales, ¡seas tú mismo un Dios! (37)
Hay muchas versiones en Internet pero me quedo con esta. El original está escrito en hexámetro dactílico que es un tipo de verso de la poesía griega. La traducción está sacada del libro Les Vers Dorés de Pythagore de Fabre-d’Olivet, Éditions L’Age d’Homme, Collection Delphica, 1991. Traducción del francés por M.A.Aguirre.
PREPARACIÓN.
RINDE a los Dioses inmortales el culto consagrado;
Guarda después tu fe (2): Reverencia la memoria De los Héroes bienhechores, de los Espíritus semi-Dioses (3).
PURIFICACIÓN.
Sé buen hijo, hermano justo, esposo cariñoso y buen padre (4).
Escoge por amigo, al amigo de la virtud;
Cede a sus suaves consejos, instrúyete por su vida,
Y por un daño ligero no le dejes nunca (5);
Si lo puedes al menos: pues una ley severa Sujeta la Potestad a la Necesidad (6).
Se te ha dado sin embargo combatir y vencer
Tus locas pasiones: aprende a dominarlas (7).
Sé sobrio, activo y casto; evita la cólera.
En público, en secreto no te permitas nunca
Nada malo; y sobretodo respétate a ti mismo (8).
No hables ni hagas nada sin haber reflexionado.
Sé justo (9).
Acuérdate que un poder invencible
Ordena morir (10); que los bienes, los honores
Fácilmente adquiridos, son fáciles de perder (11).
En cuanto a los males que arrastra consigo el Destino,
Júzgalos tal cual son: sopórtalos; y trata,
En lo que puedas, de dulcificar sus rasgos:
Los Dioses, a los más crueles, no han entregado a los sabios (12).
Como la Verdad, el Error tiene sus amantes:
El filósofo aprueba, o reprueba con prudencia;
Y si el Error triunfa, se aleja; espera (13).
Escucha, y grava en tu corazón mis palabras:
Cierra el ojo y el oído a la prevención;
Recela del ejemplo ajeno; piensa por ti mismo (14):
Consulta, delibera, y escoge libremente (15).
Deja los locos quehaceres sin fin, sin causa.
Debes, en el presente, contemplar el porvenir (16).
Lo que no sepas, no pretendas hacerlo.
Instrúyete: todo se concede a la constancia, al tiempo (17).
Vigila tu salud (18): dispensa con medida,
Al cuerpo los alimentos, al espíritu el reposo (19).
Hay que evitar demasiados o demasiados pocos cuidados; ya que la envidia,
A uno y otro exceso, se ata igualmente (20).
El lujo y la avaricia tienen consecuencias semejantes.
Es necesario escoger en todo, un medio justo y bueno (21).
PERFECCION.
Que nunca el sueño cierre tus párpados,
Sin haberte preguntado: ¿Qué he omitido? ¿Qué he hecho? (22)
Si está mal, abstente: si está bien, persevera (23).
Medita mis consejos; ámalos; síguelos todos:
A las divinas virtudes podrán conducirte (24).
Lo juro por aquel que gravó en nuestros corazones,
La Tétrada sagrada, inmenso y puro símbolo,
Fuente de la Naturaleza, y modelo de los Dioses (25).
Pero que ante todo, tu alma, fiel a su deber,
Invoque con fervor a estos Dioses, cuyos socorros
Pueden únicamente acabar tus obras comenzadas (26).
Instrúyete por ellos, entonces nada te engañará:
De los diferentes seres sondearás la esencia;
Conocerás de Todo el principio y el fin (27).
Sabrás, si el Cielo lo quiere, que la Naturaleza,
Semejante en todo, es la misma en todo lugar (28).
De manera que iluminado sobre tus derechos verdaderos,
Tu corazón no se alimentará de vanos deseos (29).
Verás que los males que devoran a los hombres,
Son fruto de su elección (30); y que estos desdichados
Buscan lejos de ellos los bienes de los que llevan la fuente (31).
Pocos saben ser dichosos: juguetes de las pasiones,
zarandeados por el vaivén de las olas,
En una mar sin orilla, dan vueltas, cegados,
Sin poder resistir ni ceder a la tempestad (32).
¡Dios! los salvarías abriéndoles los ojos... (33).
Pero no: corresponde a los humanos, cuya raza es divina,
Discernir el Error, ver la Verdad (34).
La Naturaleza les sirve (35). Tú que la has penetrado,
Hombre sabio, hombre dichoso, respira en el puerto.
Pero observa mis leyes, absteniéndote de las cosas
Que tu alma debe temer, distinguiéndolas bien;
Dejando en el cuerpo reinar a la inteligencia (36):
A fin de que, elevándote en el Éter radiante,
Al seno de los Inmortales, ¡seas tú mismo un Dios! (37)
miércoles, 6 de junio de 2012
El Lazarillo de Tormes
Acaeció que llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna, y como suelen ir los cestos maltratados y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano; para echarlo en el fardel tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, ansí por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar y dijo:
—Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas dél tanta parte como yo. Partillo hemos desta manera: tú picarás una vez y yo otra; con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva, yo haré lo mesmo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habrá engaño.
Hecho ansí el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance; el traidor mudó de propósito y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aun pasaba adelante: dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y meneando la cabeza dijo:
—Lázaro, engañado me has: juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.
—No comí —dije yo— mas ¿por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
—¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Cadenas de Markov y filosofía de vida
"El anterior ejemplo es una Cadena de Markov (ver definición 122), cuya principal característica es que, aunque el futuro depende del pasado, el futuro resulta condicionalmente independiente del pasado cuando se conoce el presente. Esta propiedad me parece un principio importante para aplicar a una vida positiva: Todo mi futuro depende solamente de quién soy yo en este momento, independientemente de cómo llegué a ser lo que soy. Mi futuro sólo dependerá de mi pasado si yo no sé quién soy en este momento."
Fuente:
200 Conceptos De Probabilidad, Variables Aleatorias Y Procesos Estocásticos En Redes de Comunicaciones. Marco Aurelio Alzate Monroy. Pág 29.
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